Trigo ruso que llegará al país alcanzará para solo 15 días de consumo

Las 60 mil toneladas de trigo ruso que llegarían al país cubrirá  apenas unos 15 días de consumo de pan, ya que la demanda ronda las 4.000 toneladas diarias.


Sirlene Araujo

“Para cubrir el consumo de pan se necesitan cuatro barcos (de 30 mil toneladas) al mes)”, precisó a Vida Agro una fuente panadera consultada.

El Gobierno anunció la semana pasada el arribo de 30 mil toneladas de trigo ruso que serían destinadas el 90% para panaderías, y las otras 30 mil toneladas se tiene previsto que lleguen este viernes. “Esto es parte de un enorme cargamento que en diciembre totalizará 600 mil toneladas”, dijo el vicepresidente Tareck El Aissami

“Los 600 millones de kilo de trigo granel es 1,25 kg trigo beneficiado por habitante del 1 de septiembre al 31 de diciembre, distribuido entre pan, pasta, galletas y cereales. La intención es buena, mas no suficiente para atender la demanda nacional de trigo en un país con niveles de escasez como los actuales”, señaló el profesor de Economía Agroalimentaria en la UCV, José G. Hernández, a través de su cuenta en Twitter.

Una fuente del sector molinero acotó a Vida Agro que el “el trigo ruso que está llegando al país es para hacer pan, no  pasta, no tiene suficiente proteína para hacer pasta”.

Precisó que “hoy o mañana los molinos empezarán a moler ese trigo ruso, ya descargaron, hay trigo en algunos silos. Todavía no tenemos resultados de cómo se comportará ese trigo ruso para hacer harina para el pan, porque hay que añadirle unos aditivos”.

Tradicionalmente, el consumo de trigo (para pasta, pan, galletas) en Venezuela se ubicaba en 1,5 millones de toneladas al año, las cuales deben ser importadas al 100%, pues el país no ha desarrollado variedades que se adapten a las condiciones climáticas locales.

“La demanda de trigo, ubicado entre los cinco alimentos de mayor consumo en nuestro país, está alrededor de 4.000 toneladas por día, alcanzando un poco mas de 1.2 millones de toneladas anualmente”, ha señalado el profesor y exdecano de la Facultad de Agronomía de LUZ, Werner Ferrer.

Gutiérrez recordó que Estados Unidos, Canadá, Argentina y México eran los proveedores de este rubro, “hasta que comenzaron las negociaciones con Rusia, desde donde se tarda aproximadamente 18 días en llegar la mercancía y a quien el país estaría pagando, este año, por encima de los seis millones de dólares de sobreprecio por el cereal”.

“Adquirir el grano desde Argentina tardaría 14 días, ocho días desde Quebec (Canadá) y solo seis días desde Houston (EE.UU), lo que representaría una baja significativa en costos por flete, por el traslado del cereal. Además, la calidad del trigo no compite con la del grano canadiense, que está catalogado como el de mejor calidad del mundo, seguido por Estados Unidos”, precisó Gutiérrez.

Solo para elaborar pastas se requieren 50 mil toneladas mensuales. “Una tonelada de trigo representa 750 kilos de pasta y el consumo actual mensual se sitúa en 50 mil toneladas”, confirmaron a Vida Agro fuentes de pastificios nacionales.

Hasta el 2015, Venezuela se ubicó en el tercer lugar entre los países con mayor consumo de pasta en el mundo, después de Italia, Tailandia, según registros de pastificios nacionales.

El Gobierno nacional es el único autorizado para importar el trigo, que luego lo vende y distribuye a las empresas molineras del país. El retraso en las importaciones por la escasez de divisas en el país ha conducido a que en los últimos meses la producción de pasta se haya parado hasta en un 90%, el poco trigo que llegua es lo que mantiene funcionando a los 12 pastificios existentes.

“Hay cuatro barcos fondeados con trigo durum  para pasta, proveniente de México. Aún el Gobierno no lo han cancelado. Ya tenemos dos años trabajando con trigo mexicano, es bueno, pero no como el canadiense o estadounidense”, explicó la fuente de los molinos.

Ahora, con la nueva providencia de la Superintendencia de Precios Justos, (Sundde), los pastificios deberán vender el 50% de su producción a las empresas públicas para ser destinado a los Comité Local de Abastecimiento y Producción (Clap).

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