OPINIÓN | “Recuperemos el exquisito aroma del café venezolano”

El exdecano de la Facultad de Agronomía de LUZ, Werner Gutiérrez Ferrer, dedicó su columna de esta semana al café venezolano para insistir en la necesidad de “recuperar el exquisito aroma” del grano criollo.

Lea a continuación el texto completo publicado en el portal BienDateao:

“En los coloridos amaneceres en la inmensidad de nuestros llanos, en los fríos paisajes andinos, unido al sonido armonioso de la gaita zuliana, el despertar del venezolano está íntimamente unido al exquisito aroma de ese café recién colado por las manos amorosas de nuestras abuelas o madres, que en totuma, taza de peltre o porcelana nos entregan el privilegio de degustar esta misteriosa bebida otorgándonos la posibilidad de iniciar nuestros días, llenos de energía, fe y esperanzas. El ritual de degustar el guayayo o del café bien cargado en nuestra Venezuela ha unido amistades, familias, productivos acuerdos y hasta infinitos e indisolubles amores.

Foto cortesía de @hectorvivas6

Foto cortesía de @hectorvivas64

Esta semana se celebró el Día Internacional del Café, curiosamente a pesar de lo que este rubro ha representado dentro de la economía, la vivencia y cotidianidad de nuestro país, en esta oportunidad ha pasado desapercibida tan interesante e importante fecha, la razón, 18 años de equivocaciones y fracasos terminaron de sepultar lo alcanzado por nuestra nación durante más de doscientos años de fructífera y aromática historia.

Al hablar de la economía venezolana de los siglos XIX y buena parte del XX, es obligatorio referirnos al cultivo del cafeto. En principio junto al cacao, y luego como rubro principal, el cultivo y exportación del café fue capaz durante muchos años de dinamizar la economía venezolana, aproximadamente el 70% de las explotaciones agrícolas cultivaban café.

Durante casi un siglo de nuestra historia, la producción y la comercialización del café venezolano en el mercado internacional se constituyó en la base de la economía nacional. El bienestar y prosperidad de los pueblos andinos y el desarrollo de ciudades, como Maracaibo, está indisolublemente unido a la riqueza que ingreso al país por la exportación del verdadero “oro negro”, que nunca como nación, debimos abandonar.

En la historia del país queda registrado que ya para el año 1830, el cacao es sustituido por el café como principal rubro de exportación en la economía nacional.

El café se convierte entonces en el motor que impulsa el desarrollo de vías de comunicación fluvial y terrestre, nueva infraestructura y el desarrollo de comercios y banca pujante que lleva bienestar a los pueblos del interior del país, principalmente de los estados Mérida, Táchira, Trujillo y Zulia. Para esa época, la ciudad de Maracaibo es la principal beneficiaria del comercio internacional del café, es a través de su puerto donde el producto es llevado a Europa y Norteamérica. Para 1895 nuestro país llego a ocupar el tercer lugar entre los países exportadores con mayor producción, el segundo escaño, entre los cafés suaves.

Tristemente, luego de esa fase de crecimiento y esplendor del cultivo del café en Venezuela, vendría una fase de estancamiento y más adelante de decadencia. A partir de 1925 comienza de manera significativa el descenso en el volumen y calidad del grano exportado, estando ya para 1933 en el octavo lugar entre los exportadores del grano a nivel mundial.

El ocaso del rubro agrícola más importante de toda la historia venezolana, llega a su mayor punto de declive durante los últimos 15 años cuando Venezuela deja de ser un país exportador de café. Según informaciones de algunas organizaciones, desde el año 2004 nuestro país no lleva café al mercado internacional, no obstante, según la Organización internacional del café hasta el 2007 aparecemos entre las naciones exportadoras de café.

Ha sido de tal magnitud el daño causado que la caída en la producción de café en Venezuela desde 1999 al presente año estará alrededor del 70%, pasando de 79.854 toneladas del aromático grano (1.735.956 quintales de 46 kilogramos) a aproximadamente 20.700 toneladas (450.000 quintales). Gracias a errores continuos durante muchos años, hoy Venezuela debe importar alrededor de 1.800.000 quintales de café, aproximadamente el 82 % de su consumo.

Nada es más importante en nuestra patria en momentos en los cuales a ratos nos vence la desesperanza, como la unión de los venezolanos. Hay que lograr nuevamente la hermandad del blanco y el indio, del pobre y el rico, alcanzar la comprensión entre los distintos, y no hay mejor manera de alcanzarlo que comenzar por rescatar la esencia de nuestra venezolanidad, revivir hermosas y arraigadas costumbres. Vamos a construir los espacios de encuentro para recuperar el apretón de manos, alrededor del verdadero y único aroma del café venezolano.

Tengo plena y absoluta confianza que iniciando la indispensable tarea de recuperación de nuestra agricultura bajo un nuevo modelo político, económico y agrícola, en un horizonte no tan lejano, distanciado solo de 4 a 6 años de este presente, podremos lograr amaneceres más felices, venezolanos cada día más orgullosos y esperanzados, al poder degustar contemplando el primer rayo de sol, una exquisita y autentica taza de café, 100 por ciento venezolano. ¡Sí se puede!

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