OPINIÓN | La Apicultura del estado Cojedes, cenicienta de la actividad en Venezuela, por Víctor Vivas Sánchez

El estado Cojedes, por su ubicación en el Bosque Seco Tropical según Holdridge, con abundante flora nectarífera y polinífera, tiene unas condiciones especiales para el desarrollo de una apicultura comercial, lamentablemente no se observa un desarrollo que genere una actividad económica a gran escala a pesar de la rentabilidad del rubro.

* Víctor Vivas Sánchez

Se cuenta con zonas con gran potencial para la explotación apícola como lo son el Parque Nacional “General Manuel Manrique”, que ocupa unos 910 km², además de aproximadamente el 50% de su territorio con condiciones para asentar colmenas. La apicultura es de gran importancia pues puede ser un agente conservacionista y de resguardo del bosque, además de su papel primordial en la polinización de especies vegetales.
No se tiene una información valedera del número de apicultores que trabajan en el estado Cojedes, por lo que es fundamental llevar un registro de las personas y/ o empresas que tienen explotaciones apícolas, con el fin de poder hacer proyecciones de producción y seguimiento de la cadena apícola. Según Torres (2002), para el año 2001 la producción reportada fue de 91.190 Kg. de miel, que comparada con la producción nacional (471 t.), constituye el 19,36 % de la producción nacional, en unas 2032 colmenas que eran trabajadas por 34 apicultores, cifras muy bajas comparado con el potencial productor de miel.


Por otra parte no se tiene una información documentada de las técnicas de manejo, alimentación, control de enfermedades, extracción envasado y manejo postcosecha del producto, calidad y controles de las salas de extracción, control del producto en la cadena de comercialización, que permita garantizar la calidad e inocuidad del producto en las etapas de la cadena hasta que llegue al consumidor final, en esta investigación se obtuvieron datos del comportamiento de éstas variables, que se explicarán detalladamente.
En el Cuadro Nº 1, se detallan las cifras de producción de miel de abeja en el estado Cojedes para el periodo 2007- 2015, observándose que los años de mayor producción fueron 2011 y 2013 con 110,2 y 108,6 t. respectivamente, el resto de los años registrados reflejan un 49 % en promedio de los valores máximos obtenidos en los mejores años, reflejando un .comportamiento inestable de la producción, con una media de 56,03 t. para los años de menor producción, y de 109,4 t. para los años de mayor producción, sin una tendencia positiva de incremento de la productividad o del número de colmenas en producción.
Se observa una secuencia de picos ascendentes y descendentes de la producción que se alternan anualmente, dándose un comportamiento sinusoidal, que se puede explicar por el aumento y disminución del número de colmenas anuales, inestabilidad que refleja el nivel de manejo de las colmenas, siendo susceptibles a los cambios estacionales que se suceden. Vemos una secuencia de años “malos” seguidos de años “buenos”, traducidos en “malas” y “buenas” cosechas, siendo lo ideal que las diferencias entre los años de baja producción y de alta producción no sean tan grandes con el fin de garantizar un cupo en el mercado.

La producción estimada para la cosecha 2016 – 2017, fue de 35.010 Kg., en 1.429 colmenas, con una producción promedio de 22,6 Kg. por colmena, que es muy baja y considerando que es cifra extraoficial, refleja el mismo comportamiento de los años anteriores; esta cifra es un 30,3 % menor que la reportada para el año 2002 (Torres). Sumado a ello los apicultores con mayor número de colmenas en sus apiarios, tienen un alto porcentaje de las mismas en zonas fuera del estado Cojedes.

Al evaluar el tamaño de los apiarios, el mismo osciló desde valores muy bajos (7 colmenas) hasta un valor máximo (400 colmenas), con una media de 70 colmenas por apiario, mediante un sistema de trabajo de alzas (80%) y cámaras de cría y alzas (20%), la tendencia al uso de alzas se justifica por ser un sistema que facilita la trashumancia por la uniformidad del material, pero desde el punto de vista de un manejo eficiente, este sistema es el menos recomendable. Estos valores nos indican que la producción promedio es de unos 1.582 Kg/apiario, con un mínimo de 158,2 Kg. y un máximo de 9.040 Kg. De las cifras anotadas surge la pregunta ¿Cuál es el número mínimo de colmenas que debe tener un apicultor para poder vivir con calidad de vida?

La experiencia en países donde la apicultura es una actividad con el objetivo de exportación o para consumo nacional, refleja que los apicultores deben manejar desde 300 colmenas en adelante, de manera tal que la economía de escala y la productividad la transformen en una actividad rentable. En el estado Cojedes se adolece de apiarios con alto número de colmenas, por lo que es una actividad artesanal con muy poca dedicación por parte de los apicultores.

Un factor fundamental en la productividad y en la producción de los apiarios se deriva del manejo y control de las colmenas, pues esto permite garantizar colmenas fuertes con abundante número de abejas que garantizan una buena producción de miel; siendo necesario el manejo de registros y controles que permitan hacer un seguimiento de las colmenas.

Se observó que los apicultores no reciben ningún tipo de asistencia técnica, factor fundamental en el mejoramiento del manejo de la colmena por lo que la adquisición de nuevos conocimientos depende del autoaprendizaje. Por otro lado, el financiamiento del sector apícola, tanto para el aumento del número de colmenas como la adquisición de maquinaria y equipos para el uso en apicultura es nulo, sólo el 5 % lo ha recibido, quedando dependiente de la inversión propia, reflejando el desinterés de la banca pública y privada en el impulso de una actividad productiva de vital importancia.

Respecto a llevar registros de los apiarios, se detectó que el 15% de los apicultores llevan algún tipo de anotación respecto a las actividades realizadas en las colmenas y los resultados obtenidos, un 85% no llevan registros.

Los controles de enfermedades y ácaros, enemigos naturales de las abejas, que requieren un seguimiento y control de las mismas en la colmenas para garantizar la salud de los apiarios, sólo un 45% de los apicultores realizan algunos controles, con diversos productos, a veces sin tener información confiable de la eficacia de aplicación de los mismos, o utilizando productos con efecto residual que puede contaminar la miel producida. Este factor, que debe ser tomado en cuenta por los apicultores, no se le ha dado la importancia debida, siendo un causal del debilitamiento de las colmenas y consecuente baja de producción.

Sumado a lo anterior, el cambio de reinas anualmente no es una práctica común en los apicultores, incidiendo en la producción de la colmena, pues las reinas en la medida que envejecen disminuyen la postura de huevos, teniendo como consecuencia la existencia de menor número de abejas para realizar los trabajos de la colmena. Un 5 % de los apicultores realiza cambios de reina anual. Esta es una de las variables que inciden sobre la característica oscilante de la producción de miel en el estado Cojedes.

Con una apicultura signada por las condiciones explicadas en los párrafos precedentes, difícilmente podremos salir adelante como una actividad que garantice una rentabilidad para los apicultores del estado Cojedes y por ende para el país, siendo necesario aunar esfuerzos del sector público y privado para su transformación.

*Profesor Titular (J) Unellez
* Presidente El Manantial de la Abeja C.A

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