OPINIÓN | De Franklin Brito a Carlos Albornoz, por Werner Gutiérrez

La Venezuela agrícola de hoy, no es la del 2003. Franklin Brito, con su entrega nos dejó una dura enseñanza. Desde nuestros llanos, montañas y valles se preparan tractores y caballos para defender con valentía los derechos y anhelos  de 31 millones de venezolanos.

Werner Gutiérrez Ferrer

 

El 30 de agosto del 2010 fallece Franklin Brito. Venezolano ejemplar, impregnado de dignidad como pocos, que entregó su vida en una cruzada iniciada en el 2003 en defensa del fundo Iguaraya, ubicado en el estado Bolívar. Franklin, había invertido sus ahorros en la compra de este predio sobre el cual posteriormente el Instituto Nacional de Tierras (INTI), a través de un proceso violatorio de sus derechos, le confirió cartas agrarias a terceras personas.

 

La lucha de Brito en la búsqueda de una justicia que le fue esquiva, quienes que de una u otra forma estamos ligados al sector agropecuario, nos hemos prohibido olvidar, la amnesia no es una opción cuando se trata de la gesta de un noble ser humano que ante la indiferencia, silencio y cobardía de muchos, fue capaz de poco a poco ir entregando cada latido de su corazón, y hasta su último suspiro, por defender el sagrado derecho del venezolano a trabajar sus tierras libre del control absolutista de un estado terrófago y destructor de la agricultura nacional.

 

Franklin se nos fue físicamente quizás sin saber que su sufrimiento, nos marcaría por siempre, convirtiéndose en el icono que ha inspirado a quienes apegados al amor a nuestros campos, con una fe infinita en la agricultura nacional, hemos jurado jamás volver a guardar silencio ni bajar nuestros brazos, hasta lograr esa Venezuela próspera y en paz que soñamos y merecemos.

 

Hoy frente a la pretensión inaceptable del INTI de utilizar el mal llamado proceso de “rescate de tierras”, como medida de retaliación política contra el predio propiedad del Presidente de la Federación Nacional de Ganaderos (Fedenaga) Carlos Albornoz, el sector agrícola venezolano da muestras de haber aprendido la lección. De la mano de esa inmensa mayoría del país que ha entendido que sólo a través de la producción nacional se puede resolver el hambre en que nos ha sumergido el gobierno, se coloca de pie, unido como nunca, dejando miedos y silencios atrás, en una gran asamblea realizada en Chaguaramas en el estado Guárico, muy cerca de la finca El Golgota de 831 hectáreas.

 

Carlos Albornoz ha demostrado ser un digno representante de su gremio, con arraigados principios y valores en la defensa del sector agropecuario, apegado a los reales intereses nacionales. En él no habrá jamás un dejo de entreguismo ni temor a este gobierno violador de los pilares fundamentales de la democracia y los derechos humanos. Se equivocan al pretender callar a través del chantaje, el justo reclamo de agricultores y ganaderos que exigen la restitución del hilo constitucional, y condiciones para la producción de alimentos. La Venezuela agrícola de hoy, no es la del 2003. Franklin Brito, con su entrega nos dejó una dura enseñanza. Desde nuestros llanos, montañas y valles se preparan tractores y caballos para defender con valentía los derechos y anhelos  de 31 millones de venezolanos. ¡Sí se puede!

 

*Ing. Agr. M. Sc. Exdecano de la Facultad de Agronomía de LUZ

 

Lee artículos anteriores:

OPINIÓN | Expropiar, ya no solo es robar, por Werner Gutiérrez Ferrer

OPINIÓN | Un ministro que solo siembra mentiras, cosecha destrucción, por Werner Gutiérrez

OPINIÓN | Duele más el hambre que un perdigonazo, por Werner Gutiérrez

OPINIÓN | La hora del campo venezolano es ahora o nunca, por Werner Gutiérrez

Share