OPINIÓN | Barinas: el vulgar negocio tras invasiones de fincas, por Werner Gutiérrez Ferrer

Barinas, estado cebador de ganado bovino por excelencia, destacado en los últimos años por ser el principal productor de carne en Venezuela, llegando a beneficiar 40.000 reses mensuales, hoy luce hundida en una anarquía impuesta por un grupo plenamente identificado de “pseudo campesinos”, que actúan de manera impune ante la inacción de los cuerpos de seguridad, procediendo a la toma violenta y al saqueo de unidades de producción agropecuarias productivas.

Werner Gutiérrez Ferrer

En este desconcierto, existen diferentes modalidades que aplican estos grupos compuestos por 150 a 200 personas, amparados por funcionarios del Instituto Nacional de Tierras y miembros de las fuerzas de seguridad. Una de los modos de actuar en las fincas afectadas es invadir, desmantelar instalaciones, sustrayendo maquinarias, equipos y sacrificado su ganado en los potreros. Posteriormente estos delincuentes aparecen en redes sociales ofreciendo en venta las tierras ya parceladas. Es tan grave la situación en estos predios que en las cercanías de Sabaneta de Barinas se produjo el asesinato de tres personas dedicadas al usufructo y venta de las tierras invadidas. Se presume que este hecho fue un ajusticiamiento ordenado por compradores de dudosa proceder que se consideraron estafados al pagar por tierras sobre las cuales sus negociadores no tenían derecho alguno. Según comentarios de los pobladores se sospecha que detrás de estos movimientos de invasores de oficio que han actuado en las fincas La Escondida, El 75, El Chavero, La Cordereña, La Vega, Agropecuaria Boralito y Hato La Trinidad, entre otras, se encuentran algunos militantes de los Tupamaros, grupos irregulares armados, e incluso miembros de la ilegitima Asamblea Nacional Constituyente, y familiares de muy altos funcionarios del Gobierno nacional, quienes financian estas acciones con el único propósito de generar beneficios económicos para los líderes de estas mafias que enarbolan un falso discurso de protección al campesino.

Estas organizaciones delictuales tanto en las fincas invadidas, como en predios vecinos, arrasan a su paso rebaños de vientres élites cuya genética ha costado décadas de arduo trabajo, se llevan incluso becerros, mermando el remplazo natural de las fincas, lo cual afecta de manera significativa la sostenibilidad de estas unidades de producción.

El pasado mes de junio en una semana a la finca Valle Verde, del municipio Obispos, le fueron sustraídas diez vacas de ordeño preñadas y un toro. Similar situación se presentó en la finca La Primavera, municipio Pedraza. Quienes realmente trabajan las tierras barinenses, hombres y mujeres que con profundo amor y orgullo llevan el verdadero título de “Campesino” se oponen de manera contundente a este tipo de acciones y exigen sea recuperado el estado de derecho para continuar como ha sido su costumbre de generación en generación, produciendo alimentos para el pueblo venezolano.

A finales del mes de junio pasado, la Asociación de Productores Rurales de Barinas (Asobarinas) se reactivó tras diez años de inactividad, colocándose con admirable valentía y compromiso patrio sus nuevas autoridades al frente de las acciones en defensa del derecho a la propiedad sobre sus bienes, rebaños y fundos afectados. A estos dignos venezolanos solo los motiva proteger una forma de vida, que no es otra que labrar los campos, y cuidar sus rebaños, pese a las adversidades y limitaciones impuestas por el modelo económico – agrícola retrogrado e ineficiente aplicado durante estos últimos veinte años.

Ante las presiones ejercidas por los gremios agropecuarios desde el 20 de julio se han venido produciendo algunas acciones de desalojo como la ocurrida en la finca El Chavero, municipio Barinas, situación que genero el enfrentamiento violento de parte de los invasores contra las fuerzas del orden público, atacándolos con machetes y bombas molotov. Lastimosamente, aquellos antisociales detenidos por robo y hurto de fincas, el poder judicial local les otorga libertad plena. Hoy Barinas escasamente envía a los frigoríficos 10.000 reses al mes, lo cual representa una merma del 75 % en su oferta de carne en estos últimos años. Desde Asobarinas y Fedenaga se ha venido exigiendo la aplicación de la Ley Penal de Protección a la Actividad Ganadera, vigente desde el año 1997.

La lucha contra el abigeato e invasiones de fincas productivas es y será por siempre una permanente acción en la que los ganaderos seguirán adelante, sin dar tregua ni descanso alguno, para lo cual exigen en el caso barines al gobernador del estado Argenis Chávez, a las autoridades policiales, y a la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, detener el vulgar negocio de unos pocos delincuentes, en prejuicio de todo un pueblo.

Ex Decano de la Facultad de Agronomía de LUZ @WernerGutierrez

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