El sisal se cultiva en el país desde hace más de 100 años

El estado Lara concentra el 100% de la producción de sisal en Venezuela. Los agricultores lo han cultivado desde hace más de 100 años y lo han legado de generación en generación. Sin embargo, su producción está en riesgo de desaparecer.

Sirlene Araujo

El sisal es una planta que tiene un ciclo largo de producción de tres años; y requiere para su desarrollo zonas secas o semiáridas, por lo que no necesita riego para su crecimiento.

En el país, los municipios Urdaneta, Crespo e Irribarren del estado Lara —donde concentra el 100% de la producción— poseen las condiciones óptimas para el cultivo de sisal; pero también existen excelentes condiciones para extender el cultivo hacia la zona semiárida del estado Falcón, en los alrededores de Coro y Paraguaná.

Los productores de la zona larense llevan más de 100 años cultivando el sisal de generación en generación, en su mayoría en pequeñas parcelas de máximo 10 hectáreas. Sus fibras son utilizadas para fabricar mecates, cuerdas, sacos, tapetes, alfombras y hasta papel

Carlos Sibira, productor de sisal, expresó que “a pesar de que muchos productores han dejado el cultivo, yo sigo cultivándolo; eso fue lo inculcó mi padre y es lo que yo transmitiré a mis hijos”.

Aunque el cultivo del sisal empezó a incrementarse a partir del año de 1938, su introducción al territorio se remonta a 1913, cuando la Compañía Inglesa del ferrocarril Bolívar trajo, de México, tres sacos con “hijos”, que sembró en “El Cuji”,
situado al noroeste de Barquisimeto, en el Distrito Iribarren del Estado Lara.
Su adaptación a las condiciones naturales de esa región fué muy rápida, y en noviembre de 1917, “El Cují” era ya una hacienda que contaba con 150.000 matas, las cuales suministraban el material de propagación al resto del país

Hoy, las montañas que rodean Aguada Grande están totalmente devastadas por la ausencia del sisal que llegó al estado Lara en 1913 y está desapareciendo apenas un siglo después por el abandono del estado venezolano, reseña una nota de diario El Universal. La introducción de fibra sintética, falta de financiamiento y estímulos, han afectado a una actividad que hasta hace pocos años era floreciente.

El sisal está en riesgo de desaparecer en Lara. Cortesía El Universal

De 14 mil hectáreas de superficie cultivada que llegó a tener el sisal en los años 70 en los 3 municipios en donde se cultivaba, bajó a 3.000 en el año 2005, por los bajos precios percibidos por su producción y además por la introducción de la fibra sintética, según un informe elaborado por La Fundación para el Desarrollo de la Región Centro Occidental (Fudeco), hoy institución desaparecida.

El sisal en el mundo

La producción mundial de sisal alcanza más de 400 mil toneladas; pero la demanda se estima en más de un millón.

El sisal ocupa el sexto lugar entre las fibras vegetales, representando el 2% de la producción mundial.

Sus hojas contienen hecogenina, una sustancia que se emplea en la síntesis parcial de la cortisona.De sus residuos se puede  producir pectato de sodio y cera. Las varas de la inflorescencia se usan para la construcción de viviendas.

La planta

La fibra de sisal se obtiene del Agave sisalana, nativo de México. La robusta planta crece bien en una variedad de climas calientes, incluyendo áreas secas no utilizables para otros cultivos. Luego de la cosecha, sus hojas se cortan y aplastan para separar la pulpa de las fibras. El promedio de rendimiento de las fibras secas es cerca de una tonelada por hectárea, aunque el rendimiento en África del Este alcanza las 2.5 tonelada.

La fibra

Brillante y de un blanco cremoso, la fibra de sisal mide cerca de 1 metro de longitud, con un diámetro de 200 a 400 micras. Es una fibra basta, dura e inadecuada para textiles o telas. Pero es fuerte, durable y alargable, no absorbe humedad fácilmente, resiste el deterioro del agua salada, y tiene una textura superficial fina que acepta una amplia gama de teñidos.Las fibras están situadas longitudinalmente en las hojas, siendo más abundantes cerca de la superficie de la hoja. Las hojas contienen alrededor de un 90% de humedad, pero la pulpa carnosa es muy firme, y las hojas son rígidas. La fibra tiene que ser extraída de las hojas apenas cortadas, para evitar el riesgo de que se produzcan daños durante el proceso de limpieza una vez secas. La extracción de la fibra se hace raspando el material pulposo, generalmente mediante un proceso de descortezado mecánico, y arrancándolo manualmente.

Producción y comercio

La producción mundial de sisal y de una fibra de agave similar, el henequen, está estimada en alrededor de 300 000 toneladas, valoradas en USD$75 millones. Los mayores productores son Brasil (120 000 toneladas), Tanzania (30 000) y Kenia (25 000). Brasil exporta alrededor de 100 000toneladas de fibra cruda y productos manufacturados; particularmente soga a los Estados Unidos de América. Kenia exporta cerca de 20 000 toneladas y Tanzania 15 000toneladas.

Usos

El sisal es usado en cordeles y sogas, pero la competencia con el polipropileno ha debilitado la demanda.

Pero otros mercados están emergiendo – hoy, el sisal puede encontrarse en papel especial, filtros, geotextiles, colchones, alfombras y papel de colgadura.

Es usado como refuerzo en materiales plásticos compuestos, particularmente en componentes automotores, pero especialmente en muebles. Otro uso promisorio es como sustituto de asbestos en zapatas de frenos. (Es también el mejor material para hacer blancos de tiro.)

Subproductos de la extracción de sisal pueden usarse para hacer bio-gas, ingredientes farmacéuticos y material de construcción.
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