El ocaso del maíz: se sembrarían apenas 100 mil hectáreas (si acaso) en 2019

El campo venezolano atraviesa una de las peores crisis de su historia. El ciclo de siembra más importante del año, que inicia en el abril-mayo está perdido, debido a la falta de semillas, insumos, agroquímicos, control de precios, una hiperinflación sin precedentes, y nefastas políticas que conducen a la destrucción del agro criollo.

Redacción Vida Agro

La suerte que le espera al maíz venezolano es trágica. Es probablemente, el 2019, el ocaso del rubro más importante de la agricultura venezolana. Para este ciclo de invierno que inicia este mes de abril, se estima que se sembrarían 100 mil hectáreas, apenas un 10% de la superficie sembrada en 2007, uno de los mejores años del maíz.

“En 2007 la siembra de maíz fue de 800 mil hectáreas, pero en 2017 bajó a 350 mil, en 2018 llegó a 220 mil y para este año apenas podrá llegar a las 100 mil”, aseguró el primer vicepresidente de la Confederación de Asociaciones de Productores Agropecuarios de Venezuela (Fedeagro), Celso Fantinel, en entrevista a HispanoPost.

El maíz ha sido para nuestra economía agrícola desde los años 70, lo que represento el café para la Venezuela del siglo XIX e inicios del siglo XX. Desde la década de los años 90, este cereal ocupaba el 33.0 % de la superficie de cultivos en el país, representando el 25 % del valor de la producción agrícola vegetal y el 11% de la producción agrícola total.

“Fue una época dorada para la agricultura venezolana, presenciábamos una sana competencia entre empresas nacionales e internacionales, junto al personal de universidades y centros de investigación, por incorporar los últimos adelantos tecnológicos en este cultivo. De haber continuado la tendencia registrada en el crecimiento entre 1984 – 2005, para el año 2011 ya hubiésemos superado el 1.0 millón de hectáreas en nuestros campos, permitiéndonos no solo el autoabastecimiento de maíz blanco que habíamos logrado desde 1998, sino también de maíz amarillo”,expone el exdecano de la Facultad de Agronomía de la Universidad del Zulia, Werner Gutiérrez.

Fantinel explicó que ‘el maíz es uno de los más demandantes porque necesita mucho fertilizante, urea, agroquímicos. Se ha vuelto tan cuesta arriba mantener la producción, cuando no tenemos apoyo del gobierno”, sentenció.

Afirmó que todos los insumos y agroquímicos están dolarizados y solo un pequeño porcentaje de los productores pueden pagar lo que cuestan. “Ya los pequeños y medianos productores no pueden trabajar en el campo, porque una siembra de maíz o de otros rubros puede llegar a costar hasta 400 mil dólares”, dijo.

El vicepresidente de fedeagro alertó que “el ciclo de siembra más importante del año, que inicia en el abril-mayo está perdido, debido a la falta de semillas, insumos y agroquímicos”.

“Hace 10 años en Venezuela se sembraban en los dos ciclos de siembra entre 2 millones y 2 millones 250 mil hectáreas de los diferentes rubros, para este año los pronósticos son llegar a 800 mil hectáreas”, precisó.

Denunció que la administración de Nicolás Maduro le ha dado la espalda al campo venezolano y prefiere seguir importando alimentos, que pueden perfectamente producirse en el país. “Se acabaron todos los programas públicos para ayudar a los productores del campo. Para el régimen el único campo productivo se llama Puerto Cabello”, denunció.

Advirtió que la “soberanía alimentaria” no estará garantizada en 2019, y que el campo venezolano “solo produce para cubrir las necesidades del 10% del consumo nacional”.

“En el país, para esta fecha, tenemos entre 4% y 5% de acopio de vegetales y hortalizas porque las condiciones son sumamente complicadas. Entre 30% y 35% de vegetales, frutas, hortalizas y verduras se están quedando en los campos porque no hay transporte para sacar la producción a las grandes ciudades y eso, sin duda alguna, afectará a los consumidores”, reveló el representante del gremio agropecuario.

Con respecto a la producción de arroz, Fantinel comentó que para el ciclo antes referido se podrán sembrar unas 25 mil hectáreas.

Cambio de modelo

El productor agrícola también se refirió al racionamiento eléctrico y de agua que hay en todo el país.

“El racionamiento de electricidad es algo que afecta a todos los venezolanos y entorpece todas las actividades. En los campos hay una sequia importante gracias al fenómeno El Niño y tampoco tenemos agua. No contamos con la tecnología, con las semillas que están genéticamente modificadas para aguantar la sequía. Pero lo que más nos afecta es el expendio de combustible. Perdemos de 4 a 5 horas para poder surtirnos de gasolina o gasoil y en ese tiempo muchos productos se pierden porque necesitan ser trasladados a una cadena de frio y no llegan a tiempo, lo que representa una perdida para el productor”, señaló.

Indicó que la regulación de precios también es un “flagelo” para los agricultores, lo que ha provocado “un paro técnico en el campo venezolano”. “Los productores venezolanos son los que menos beneficios económicos recibimos en toda la región y esto ha traído como consecuencia que muchos productores se dediquen a otras actividades”, precisó.

Fantinel denunció que se mantienen las “extorsiones” por parte del hampa organizada y “el matraqueo” de algunos funcionarios pertenecientes a los cuerpos de seguridad del estado.

Al ser consultado sobre el financiamiento de las siembras y cosechas, el directivo de Fedeagro afirmó que debido a las medidas tomadas desde Miraflores los bancos no están otorgando créditos agrícolas. “Los bancos no nos prestan dinero por el encaje legal. Ellos no tienen liquidez y por eso no nos otorgan prestamos”, dijo.

Indicó que urge un cambio de modelo político y económico para poder lograr que el campo venezolano resurja y se puedan garantizar los alimentos a toda la población.

Consecuencias importantes

A través de un comunicado público, Fedeagro aseguró que la pérdida del ciclo de invierno tiene importantes consecuencias para los venezolanos, entre las que mencionan:

– Caída de la producción agrícola nacional, que supera récords históricos, e impulsará aún más la escasez y el desabastecimiento de alimentos.

– La desactivación del motor económico fundamental de 17 estados del país (La Agricultura).

– El incremento del desempleo rural y otros Sectores encadenados con el Sector Agrícola.

– El aumento de la pobreza extrema y en especial en el sector rural.

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