El maní surge en Cocorote con el patio de Los Gallo

Conozca la historia de una familia de inmigrantes italianos que quedó fascinada con la fertilidad de las tierras de Yaracuy. Echaron raíces en Venezuela y por más de 60 años han sido pioneros en la siembra de este fruto seco.

Milagros Palomares/ @milapalomares

 

Seis décadas dedicados al cultivo de maní en la población de Cocorote, estado Yaracuy, hacen de la familia Gallo una referencia obligada para entender la pasión por este rubro, cuyo potencial es digno de destacar en Venezuela.

En El Patio de Los Gallo surge un arraigo por la tierra, la identidad de unos descendientes de italianos que ven en el maní una forma de vida, una razón valiente para continuar su legado en el país que los acogió después de huir de las secuelas de la segunda guerra mundial en los años 50.

Al llegar la cosecha, y como si se tratara de un rito sagrado, José Gallo Cerasuolo, de 80 años, extiende con una pala de madera por cinco días el maní en concha en el patio de cemento para secarlo directamente con los rayos del sol y el aire del viento. Así logran que los granos alcancen un contenido de humedad apropiado para su almacenamiento; luego lo tuestan y ofrecen al público en diferentes presentaciones.

“Es un orgullo que mis hijos sigan la siembra del maní en Cocorote. La agricultura es una hermosa actividad que realiza el hombre, por eso animo a los jóvenes a trabajarla con fe y amor”, resume el abuelo de la familia.

El maní de El Patio de Los Gallo resalta por su frescura y sabor, a decir de los asiduos compradores, turistas, curiosos y expertos en gastronomía que los visitan a diario en Cocorote. Las tierras de este municipio yaracuyano, de temperatura promedio de 24 grados, son tan fértiles que este fruto seco se produce sin problemas: crece grande, blanco y de concha fuerte.

“La variedad que cultivamos es maní valencia, no furrony y aceitero. Un valor agregado es que nosotros tostamos el maní que se vende en el día, por eso siempre está fresco, y eso es un extra que le gusta muchísimo a la gente”, detalló a Vida Agro Glorimar Gallo, administradora de este agroemprendimiento, cuarta generación de la familia en el negocio, “la batalladora”, como ella misma se describe.

En la tienda familiar de Los Gallo, ubicada cerca de sus siembras de maní, café y cacao, ofrecen al público cinco tipos del fruto seco: El garrapiñado (cubierto de caramelo), considerado el favorito; tostado en concha (el más vendido); salado, natural y picante.

“Hemos hecho maní japonés, pero no hay público para eso, se necesita desarrollar más el gusto”, agrega Glorimar tras acotar que su producción es netamente artesanal.

“Por temporada acopiamos hasta 6 mil kilos de maní, dos veces al año, de junio a agosto, y de diciembre a enero. Y eso lo vendemos tostado en la tienda. Allí se lava, seca, deposita y tuesta, fuera de pedidos extras llegamos a los 100 kilos al día”, precisa.

 

 

Los Gallo son pequeños productores y pertenecen a una asociación de conuqueros de Cocorote, que en ocasiones les suministran sus cosechas de 100 a 300 kilos. “Mejor así, porque si tuviéramos grandes cantidades de tierra visibles y continuas ya el Gobierno nos hubiera expropiado y ordeñado”, ironiza Glorimar.

Olga Gallo es la hermana mayor que maneja las relaciones públicas del negocio. Ella orienta a las visitas de las rutas turísticas que desfilan por Cocorote, les explica la iniciativa de sembrar maní de sus bisabuelos italianos, con detalles les habla del proceso de cultivo (para obtener una buena cosecha hay que esperar con paciencia 120 días); y finalmente los pasea por el solar de secado del cacahuate, como también se le conoce a este fruto seco.

“Es un orgullo de ser parte de una familia de arraigo y trabajo. Para nosotros es una obligación mantener calidad en el producto que ofrecemos. ¿Que si es difícil en estos tiempos?, muchísimo, pero lo seguimos intentando”, refuerza Glorimar.

Los Gallo se han enfrentado a la escasez de insumos agrícolas para sus siembras, la falta de obreros y los robos en los conucos.

A este agroemprendimiento se suma el talento de Stella Gallo, de 19 años, quien maneja las redes sociales en las que muestra gráficamente la evolución de las plantaciones, el proceso de siembra, las visitas y la comercialización del producto.

Stella estudia ingeniería química para especializarse a futuro en ingeniería de los alimentos. Su anhelo es seguir aportando al legado de sus tatarabuelos, que valora como el más preciado tesoro.

“Más allá de las enseñanzas técnicas que me ha dejado la siembra del maní, saber el tipo de clima, la tierra adecuada, a cuántos metros hay que sembrar la semilla, etc, mi familia me ha enseñado el valor del trabajo, me inculcaron que para conseguir las cosas hay que esforzarse, que nadie te va regalar nada; y siempre hay que tener en mente un objetivo. Cuántos años han pasado desde que mi abuelo comenzó a sembrar maní, hoy es admirable verlo cultivar la tierra a sus 80 años”.

 

Maní en Venezuela

En el Oriente del país se cultiva la mayor producción de maní en Venezuela. En El Tigre, estado Anzoátegui, se ubican las dos principales productoras que surten la demanda local. Según cifras de la Confederación de Asociaciones de Productores Agropecuarios (Fedeagro) en 2014 se obtuvo el mayor volumen de producción con 4.057 toneladas y una superficie de siembra de 1.847 hectáreas. En 2015, hasta donde tiene estadísticas, bajó a 3.701 toneladas. El más alto rendimiento por hectárea del maní que registra Fedeagro es de 3.355 kilos alcanzados en 2006. En 2015 se ubicó en 2.898 kilos por hectárea.

El ingeniero agrónomo, Jesús Alezones destaca que “el suelo arenoso de la zona de los llanos orientales facilita el manejo y la cosecha de este cultivo de origen suramericano y cuyas vainas crecen bajo tierra. Venezuela tiene un enorme potencial para la producción  de este cultivo”.

“Los requerimientos para el cultivo de maní son: suelos arenosos con buen drenaje, debe ser aporcado una vez que aparezca la floración, la cual sucede entre los 30 y 45 días luego de la germinación. El maní es de ciclo corto (3 meses exactos)”, explica el productor  Xavier Barrios, quien tiene una pequeña plantación en Cocorote.

Barrios destacó que entre los beneficios del maní ayuda a fortalecer la memoria regenerando neuronas disminuyendo así el riesgo de sufrir enfermedades como el alzheimer. Es antioxidante rico en vitamina E, muy saludable.

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