CRÓNICA: “Producir café en el campo me enorgullece”

Un productor artesanal de café contó a Vida Agro cómo es el proceso que se realiza desde la cosecha hasta la molienda del grano. Su café criollo molido es trasladado desde Los Andes hasta Maracaibo.

Milagros Palomares

Contemplar la media hectárea de  terreno sembrada con sus matas de café le transmite paz al merideño Edixon Franco, de 37 años. Ve en el café criollo una esperanza para su familia y para el aparato productivo de Venezuela.

A este caficultor  le apasiona seguir de cerca el proceso de cultivo, recolección y procesamiento del aromático grano.

“Es satisfactorio y gratificante ir a la parcela a desmalezar, estar pendiente de la siembra, este trabajo me motiva, produccir café en el campo me enorgullece”, sintetiza mientras agarra los granos de la planta.

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El merideño Edixon Franco, de 37 años, ve en el café criollo una esperanza para su familia y para el aparato productivo de Venezuela. Foto: Cortesía E.Franco

“Huele a gloria, huele a campo, es puro. Quien prueba el café criollo luego no quiere comprar los empacados con café importado porque algunos para rendirlo le agregan concha de coco y maíz”, relató Franco.

Hace dos años, este técnico agrícola, quien vive en la ciudad de Maracaibo y viaja todos los fines de semana a Los Andes, compró una pequeña parcela en el caserío La Salvadora, municipio Julio César Salas, del estado Mérida. La llamó La Bendición de Diosnunca había tenido unas tierritas para producir. Junto con su esposa Janeth Ramírez, su cuñado Federico,  su prima Yaxelis; su hermana Eidalis, su mamá María y una vecina sembraron 30 matas de plátano, 250 de cacao y 100 de cambur. Las plantas de café -aproximadamente 100- tenían 12 años sembradas.

Durante casi un año atienden el sembradío de café, riegan y  limpian la maleza. Esperan pacientemente la cosecha a mediados de septiembre, octubre, y parte de noviembre. Recolectan tres tandas de granos rojos, los almacenan en canastos que tienden en un patio de cemento,   lo “asolean” (lo sacan al sol fuerte) tres horas en la mañana durante 10 días. Si no están extendidos los granos se humedecen hasta fermentarse y se dañan.

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Luego almacenan de nuevo el grano en sacos de fique de 45 kilos, lo llevan a una trilladora de otro caserío cercano llamado La Guapa. Allí, en una máquina especial que funciona con motores de ocho caballos de fuerza centrifugan el grano hasta quitarle el pergamino, es decir, la concha seca  que se le forma alrededor. Una vez libre de residuos, el grano queda de color verde, casi como una arveja pilada.

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“En este punto uno ve el café bonito, limpio, listo para tostarlo”.

A su vivienda trae de vuelta los sacos con el café trillado, busca leña y arma un fogón en el patio,  prepara una paila grande  y van tostando en tandas de 5 kilos, removiendo con una paleta de madera. “Dejamos el grano marroncito, lo movemos bastante para que no se queme y  sepa amargo”, suelta emocionado.

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El aroma empieza a invadir el ambiente.  Los granos se ponen a reposar por dos horas para que se enfríen,  y luego se lleva al molino casero. Van formando pequeñas montañitas de un polvo negro que perfuma toda la casa. Los obreros de la familia Franco se alistan para empacar el producto final en bolsas plásticas  de medio kilo y un kilo. Esta exquisitez  está lista para degustar y trasladarla desde las montañas andinas a Maracaibo, estado Zulia.

“El año pasado vendimos 80 kilos de café criollo molido, este año esperamos vender más de 100 kilos”, estima el agricultor.

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El producto final es empacado en bolsas plásticas de medio kilo y un kilo para ser trasladado desde las montañas andinas a Maracaibo. Cortesía: Sandra Urbina

La producción artesanal de café implica un arduo trabajo. Solo los que aman el campo saben cultivar con paciencia este grano, que guarda recuerdos con su aroma en el subconsciente, y se vuelve invisible en las tazas cada mañana.

Optimismo y esperanza transmiten las palabras del caficultor. “Ya tenemos la recompensa de nuestro trabajo: estamos aportando un granito de arena para sacar adelante a Venezuela”.

 

 

 

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