Con hambre nadie gana

En Venezuela al inicio de 2015 es demasiado evidente para poder negarlo, que la escasez de alimentos y bienes esenciales se ha agudizado. Sin más producción ni importación suficiente, su oferta está muy disminuida, a niveles que agravan la demanda insatisfecha. Las largas colas y las estanterías vacías de los detales, hablan por sí solas de la gravedad de la crisis. También la tensión social que va en aumento por el natural descontento ciudadano del todo legítimo.
Al respecto es preocupante la posibilidad de un estallido social que el país no debería nunca más experimentar. Para evitarlo más que represión y medidas punitivas a quienes protestan, lo que se necesita es hablar claro y dejar la prepotencia y el autoritarismo a un lado. También la demagogia con los alimentos y bienes básicos del auxilio social que el gobierno dispone.
El interés nacional debe privar sobre los partidistas y particulares. La crisis alimentaria lo exige. Resolverla demanda la participación de todos pues con hambre nadie gana, todos perdemos. El gobierno y la oposición deben con urgencia encontrar una agenda común al margen de las diferencias, incorporando al sector privado. La disposición a cambiar y hacer las cosas distintas que no han funcionado es en ello esencial. Indistintamente la crisis exige a los personeros del gobierno y oposición, que cambien para resolverla o ella misma se ocupará de cambiarlos.
Aunque muchos otros problemas existen, resolver el hambre que nos amenaza es prioridad como problema existencial para todos los venezolanos. Y si se evita el hambre a la vista, puede entonces que se resuelvan los demás problemas del país en orden de importancia. Eliminar el hambre, tal como enseña las Naciones Unidas en su Reto del Hambre Cero, «implica inversiones en agricultura, desarrollo rural, trabajo decente, protección social e igualdad de oportunidades. Supone una contribución importantísima a la paz y a la estabilidad, así como a la reducción de la pobreza. Contribuirá a una mejor nutrición para todos – especialmente para las mujeres, desde el inicio de la gestación, y para los niños infantes». Haciendo esto «tienen éxito aquellos que trabajan conjuntamente», lo que aquí no se practica aún a sabiendas que con hambre nadie gana.

Por: Pedro E. Piñate B.

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