“Comercializadores nos imponen de 30 a 45 días de crédito para pagarnos las cosechas”

Agricultores de los páramos de Apartaderos y La Culata, en Mérida, denuncian que prefieren rebajar hasta 20% los precios de las hortalizas para venderlas de contado en las unidades de producción.

Milagros Palomares

Los extendidos plazos para el pago de las cosechas a puerta de finca es uno de los problemas que ahoga a los agricultores y afecta la producción de hortalizas en Venezuela.

Esta situación, aunada a la adquisición de insumos a precios de dólares o pesos colombianos, mantiene en jaque el abastecimiento de frutas y verduras en los mercados del país.

“En el caso de la papa, zanahoria y fresa se ha logrado que se acorte significativamente el crédito a siete días, pero hay comercializadores que nos imponen de 30 a 45 días de crédito para pagarnos, como en el caso del ajo; lo justifican con la caída de demanda por parte del consumidor”, denunció Tulio Villarreal, productor de Apartaderos, en el estado Mérida.

“También se ve el caso que muchos productores prefieren negociar y rebajar entre 10 y hasta 20% por debajo del precio del momento para recibir pago al contado. Algunos comercializadores se valen de eso para obtener un mejor precio pero la preocupación del productor primario sigue siendo el como se devalúa nuestro dinero en la espera”, añade Villarreal.

El agricultor andino afirmó que todos los insumos están anclados al tipo de cambio del dólar en la calle. “Cuestan en promedio de 10 hasta 30$ por litro, dependiendo del tipo y marca”.

En el páramo de La Culata el escenario también es desalentador, según cuenta el agricultor Jesús Albeiro, quien produce junto a su familia brócoli, coliflor, repollo, cilantro, apio, papas y zanahoria.

“En estos tiempos es muy difícil trabajar la tierra, se hacen milagros para producir porque hay insumos que se compran en Cúcuta (Colombia) y por otra parte los de Agropatria los venden por fuera a precio de dolar”.

Para dar una idea de lo que padecen, Albeiro ilustró: “Es notable que las cosechas no rinden casi. Por ejemplo, la papa se supone que un bulto de semilla rinde hasta un 20%, osea 20 sacos de papa de uno de sembrado; ahora sale un 10 o un 12% por bulto cuando mucho”.

Albeiro coincide con Villarreal al precisar que la mayoría de los productos están ‘dolarizados’. “Se adquieren a 10$ en adelante. El curazin a 10$, karate 12$, Mercamil 12$. Dependiendo de la marca, los sobres de 5 mil semillas de brócoli y repollo están a 40 o 50 dólares, las semillas de zanahoria rondan los 80$ hasta 200 $; y las de papas de 25 a 40 dólares el bulto”.

En el estado Mérida hay unas estaciones de gasolina que solo son para transportistas de alimentos. “Eso ayuda un poco, pero igual hay que hacer colas de uno o dos días. Cuando no tenemos más opción compramos la gasolina revendida a un dólar por litro”, dijo el merideño.

Desde el municipio Andrés Bello, del estado Táchira, la productora Edith Duque compra semanalmente pesos colombianos para reunir las divisas y adquirir los insumos que necesita en sus cultivos de pimentón, vainita, repollo, espinaca, tomate y calabacín.

“La situación es complicada para nosotros, el abono se compra en pesos o dólares al igual que los insumos porque Agropatria no tiene, entonces nos toca traer de Colombia. El gasto al cambio es muchísimo dinero y los precios de la mercancía por el suelo”, aseguró.

“Uno lleva las cosechas hasta los mayoristas y ellos pagan en bolívares, hay algunos que pagan de una vez y otros por transferencia, duran una o dos semanas para cancelar; eso nos perjudica muchísimo”, lamentó.

La productora afirma que quien menos gana es el agricultor. “Cuando el producto llega al consumidor ya va más que triplicado el precio. Los comercializadores ganan el doble o el 30 %, y si en el mercado hay falla de un rubro ellos aprovechan de vender más caro”.

Duque deja una reflexión: “A pesar de todo seguimos trabajando por Venezuela, la gente debe agradecer que gracias a nosotros, los agricultores, el pueblo come”.

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