Ciencia y tecnología agrícolas socialistas del siglo XXI, por Pedro Raúl Solórzano

 

Recientemente han aparecido tres informaciones relativas a la agricultura nacional, las cuales manifiestan una vez más la ignorancia del gobierno socialista del siglo XXI en esta materia.

Pedro Raúl Solórzano Peraza

Comencemos por el aviso del Instituto Nacional de Aeronáutica Civil (Inac) de su intención de prohibir las aspersiones aéreas sobre los cultivos. Posiblemente se deba a que creen que la deriva de estos productos agroquímicos puede causar daños a fincas vecinas, o a poblaciones cercanas, o a personas en tránsito por las vías agrícolas.

Esto pudiera ocurrir con una probabilidad muy baja, ya que las aspersiones aéreas se realizan cuando hay poco viento y la deriva no va más allá de los campos que están siendo tratados. Pudiera reglamentarse esta situación y que sea de estricto cumplimiento. Puede ser que consideran que los productos aplicados causan terribles daños al ambiente y a las personas, lo cual es muy poco probable si se utilizan las dosis correctas según los fabricantes. Puede ser que creen que el uso de aviones para aspersiones es una novelería y que puede ser sustituido por tractores, bestias o trabajadores del campo.

 

Señores del gobierno, hay cultivos y ocasiones en los cuales la aspersión aérea es absolutamente necesaria para salvar una cosecha, o para aplicar prácticas agronómicas o correctivos para mejorar los rendimientos. En vista de esos absurdos, quizás la verdadera razón para intentar prohibir las aspersiones aéreas, sea que creen que con esas aeronaves utilizadas para aplicar agroquímicos, se pueden bombardear sitios estratégicos del gobierno tales como Miraflores y las instalaciones militares.

 

La siguiente noticia se refiere a una declaración del militar que está al frente del sector agrícola oficial, quien señaló: “en realidad solo se necesitan dos sacos de fertilizante al momento de la siembra y otros dos sacos cuando la MATA está en crecimiento”.

Esto demuestra la inutilidad de los estudios de suelos para clasificarlos y establecer las bases para su mejor manejo; lo inútil de los análisis de suelos y de tejidos para elaborar programas de fertilización y lograr una adecuada nutrición vegetal, que permita a las plantas poder manifestar su máxima capacidad de producción; lo innecesario de que existan diversos fertilizantes, cada uno para un uso muy específico dentro de los programas de fertilización de los cultivos, ya que según esa novedosa manera de fertilizar que sugiere el militar en cuestión, un saco de cloruro de potasio es lo mismo que un saco de fosfato diamónico, o de 12-24-12, o de urea, o de sulfato de magnesio, o de nitrato de amonio, etc., son simplemente fertilizantes.

 

Para esas personas es difícil comprender que en cada sistema suelo-planta-clima, existen unas condiciones climáticas que aceptan que una especie, o un cultivar de una especie vegetal adecuada a ese medio, pueda manifestar toda su capacidad genética siempre y cuando las condiciones edáficas sean favorables, o se puedan acondicionar a sus requerimientos, particularmente en lo relativo a ofrecerle unas condiciones que favorezcan un suministro suficiente y balanceado de nutrientes esenciales, por medio de la aplicación de fertilizantes y enmiendas.

 

La tercera información está plasmada en lo que han denominado Plan de Contingencia Agricultura Soberana 2017-2018, que debe comenzar en el mes de octubre y que contempla varios sectores de abordaje. Uno de esos sectores es el de Investigación, Innovación y Desarrollo en el área Semillas, donde se destaca que se deben “crear nuevas variedades de plantas que sustituyan a los híbridos” para que los campesinos tengan autonomía… Cuando leí la rimbombante denominación del sector pensé que al fin era importante la investigación y la innovación en la agricultura, pero al ver que aúpan la producción de variedades en sustitución de los híbridos se esfumaron mis ilusiones de un significativo adelanto en las ciencias y tecnologías agrícolas en el país. Creo que esta orientación de un sector tan importante como la investigación y la innovación, no amerita ningún comentario por el nivel de ignorancia que lleva implícito.

En conclusión, se continúa con los disparates en las políticas agrícolas y por lo tanto, se continúa destruyendo la capacidad de producción de alimentos y alejándonos cada vez más de la tan tarareada soberanía alimentaria. Ese nuevo Plan de Contingencia Agricultura Soberana, por sus consideraciones, no debe pasar de ser una nueva y Soberana Torta del gobierno socialista del siglo XXI de la República Bolivariana de Venezuela.

 

Recordemos que: SIN FERTILIZANTES es imposible producir la cantidad de alimentos que necesitamos para satisfacer los requerimientos de la población.

Pedro Raúl Solórzano Peraza

Ing. Agrónomo. Profesor jubilado. Consultor agrícola

 

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