ARTÍCULO | Mercado del cacao venezolano: Enfermo y a la deriva, por Juan Pablo Crespo

El mercado del cacao venezolano está enfermo, a la deriva y sin tierra firme  a la vista. Hasta la fijación de los precios es un caos a la vista de todos. La palabra anarquía resume lo que acontece en este sector que en una época conformó los pilares de la economía nacional.

Juan Pablo Crespo/ vivaelcacao

En el negocio del cacao en el país son muchas las aristas que conspiran contra su desarrollo armónico. Profesionales del sector cacaotero que fueron consultados se refieren a “traders” que aplican la ley de embudo, falta de capacitación-acompañamiento, desorganización de los productores, corrupción e inseguridad.
Mientras tanto, en medio de todo este desorden, el pequeño y mediano productor se sumerge cada vez más en la pobreza.

Aunque tiene sus particularidades y su ritmo; la producción, la transformación y la exportación del cacao atraviesa la misma crisis del sector agrícola nacional. Basta con echar un vistazo al informe 2016 de la Confederación de Asociaciones de Productores Agropecuarios (Fedeagro), titulado Otro año perdido: “El 2016 apuntaba como un buen año desde el punto de vista agrícola; en efecto, el régimen climático fue más benigno en algunas regiones del país; sin embargo, persistió el desabastecimiento de semillas, fertilizantes, agroquímicos, maquinarias, implementos, equipos, repuestos, cauchos, baterías y otros insumos, y el balance general fue negativo”.

“En el mercado interno, según los profesionales del sector, la cadena de comercialización es arcaica, desorganizada y cada vez se percibe un deterioro en la productividad y calidad”.

Todo este panorama se junta y provoca que la producción y la obtención de beneficios económicos justos en el sector cacao venezolano sea una tarea tan cuesta arriba como bregar una licencia para la exportación de la semilla.

Según el ingeniero Pedro Baptista, “el principal problema que tiene el mercado del cacao en Venezuela es la crisis económica, política y social que viene acumulándose desde hace varios años. El sector en cuestión forma parte del sector agrícola nacional y el modelo económico que comenzó a ponerse en marcha a partir del año 2002, de fuerte estatización del aparato productivo, que ha sumido al país en escases de alimentos, medicinas, hiperinflación, altísimos niveles de corrupción y burocratismo. Todo esto afecta enormemente a los principales actores de la cadena de comercialización del cacao: productores, comercializadores, la industria del chocolate y los exportadores. ¿Por qué? Porque se hace difícil producir, obtener beneficios económicos, hacer inversión en tecnologías e innovación en un país con hiperinflación”, analizó Baptista, quien elabora una tesis enfocada en la cadena de comercialización del cacao en Venezuela como parte de un postgrado que desde hace cuatro años realiza en Toulouse (Université Toulouse II – Jean Jaurés).

FUERA DEL CONTEXTO INTERNACIONAL

El mercado mundial del cacao, al que Venezuela no está acoplada, es un sistema complejo, pero que en pocas palabras y como explica Jorge Redmond, presidente de Chocolates El Rey, opera alrededor de la oferta y la demanda, y cuyo precio se fija en mercados a futuro. Dos son las bolsas principales: Nueva York y Londres, además de una pequeña ubicada en París.

Baptista agrega que “el cacao es un producto comodity. El valor del cacao (el precio) se establece mediante los intercambios comerciales de la oferta y demanda en el mercado mundial. El precio se fija a través de un mercado a futuro en el que una de las partes (el comprador) adquiere la mercancía a fecha actual para un consumo a futuro. Es decir, el precio del cacao no está ni en manos de los productores ni de los compradores, sino entre la relación de todos ellos: compradores y vendedores en el mercado internacional”.

“Quienes están fijando el precio del cacao en Venezuela últimamente son unos intermediarios (traders) que no tienen ninguna inversión en el país en cuanto a cacao se refiere”.

Detalla también que “antes de la cosecha del cacao los negociantes (compradores) e industriales del chocolate, firman un contrato con los productores para la compra de los lotes de cacao bajo un criterio de calidad del país. Cuando la relación es negociante e industriales internacionales el criterio más usado y simple es: calidad país. Cuando se compra un lote de cacao éste dice, por ejemplo, cacao Ghana o Brasil sin otra precisión ya que estos granos van a la industria para la producción de chocolates para el consumo masivo. Cuando es un cacao para la producción de chocolate de alto valor agregado, de calidad particular o singular, los compradores están más interesados en conocer con mayor precisión el origen del grano o el periodo de la cosecha. El precio que se paga por estos granos de cacao es más elevado y más atractivo para el productor”.

Con sus altos y bajos, así opera el mercado internacional.

Precisó Baptista que la participación de Venezuela en el mercado internacional es poca e irregular. “Los granos de cacao venezolanos no se consiguen con regularidad como los granos de otros países productores como Ecuador, Perú, Colombia, Brasil o Costa Rica. En el mercado interno, según los profesionales del sector, la cadena de comercialización es arcaica, desorganizada y cada vez se percibe un deterioro en la productividad y calidad”.

“TRADERS”, HACEN Y DESHACEN

“Quienes están fijando el precio del cacao en Venezuela últimamente son unos intermediarios (traders) que no tienen ninguna inversión en el país en cuanto a cacao se refiere. Compran directamente al productor y les venden luego a quienes somos industriales del chocolate y también a los exportadores”, advirtió Redmond.

“Ellos utilizan el dólar libre como guía e imponen un precio de acuerdo con el movimiento de ese dólar. Esos intermediarios crean un mercado ficticio que coloca en dificultades a las empresas nacionales que utilizan cacao y quieren mantener su espacio interno”, advierte el empresario. “Desde hace tiempo estamos tratando de cercar el margen de acción, pero no hemos podido porque los productores han disfrutado de una realidad transitoria de altos precios, aunque ahora están bajos”.

En años anteriores, como en el 2016, los precios del cacao estuvieron muy por encima a lo que hoy se mueven. El mejor mes del 2016 fue abril, cuando promedió 3.207 dólares la tonelada de cacao en Nueva York. Pero a finales del año anterior comenzó el descenso de los precios. En febrero de este año, la tonelada se situó por debajo de los 2.000 dólares, algo que no sucedía desde hace cinco años. De allí en adelante, no ha habido grandes cambios en los precios.

“Los productores en Venezuela entienden cuando los precios suben, pero no cuando éstos bajan”, añade Redmond.

“El reconocimiento y el pago de un precio justo al productor cacaotero es necesario, pero ésta medida no es suficiente”.

Para el productor de cacao Carlos Chacón, cuya finca está en Barlovento, la confección de la estructura nacional del cacao es muy particular. “En Venezuela se da un caso excepcional con la presencia de estos traders. El cacao venezolano es muy apreciado a nivel internacional, tanto que por éste se le pueden pagar (a esos traders) el doble del estándar mundial. Así, por ejemplo, un cacao africano con valor de 3,5 dólares en su mejor momento puede quedar muy por debajo a un cacao venezolano que puede alcanzar entre 7 a 8 dólares el kilo. Luego, al ser cambiados los dólares a bolívares se genera mucha liquidez, lo que permite subir o bajar los precios de compra del grano, generando una inestabilidad de precios que van desde 3.500 hasta los 18.000 bolívares o más”.

De acuerdo con Baptista, el precio internacional del cacao ha estado oscilando alrededor de los 2 dólares por kg de cacao. Él califica de variable y volátil el comportamiento del precio de los granos de cacao en el país. “A principio de junio y hasta mediados de agosto la industria nacional del chocolate estaba pagando el kilogramo de cacao entre 6.000 bs/kg y 10.000 bs/Kg, según la zona de producción y los acuerdos comerciales con los productores. En Venezuela hay dos tipos de cambio oficial (DIPRO y DICOM) y uno no oficial. El tipo de cambio no oficial aumenta regularmente y casi todos los productos y servicios en Venezuela se están pagando al precio del mercado no oficial. Es decir, el precio que están recibiendo la mayoría de los productores cacaoteros está alrededor de un dólar por kg de cacao. Es un precio insuficiente para el productor, pero las condiciones económicas de los industriales para ofrecer un mejor precio al productor e invertir en el país es también muy difícil y riesgoso”.

En el país basta que en alguna de las regiones cacaoteras se corra el rumor sobre la visita de unos extranjeros para comprar cacao, para que en esa zona los precios se disparen de manera exorbitante, así lo han dicho distintos productores. El fantasma especulativo hace mucho daño.

80% de los productores de cacao cultivan en áreas de menos de 10 hectáreas.
En el territorio nacional existen cerca de 17.000 productores de cacao y la mayoría de ellos cultiva un área inferior a las cinco hectáreas. Éstos representan el 80% de la producción nacional.

“El reconocimiento y el pago de un precio justo al productor cacaotero es necesario, pero ésta medida no es suficiente. En ningún país productor de cacao donde más del 80% de los productores cultivan en superficie de menos de 10 hectáreas viven del cacao. Todo ese 80% de pequeños productores está en situación de pobreza y los productores cacaoteros venezolanos no son la excepción”, dijo Baptista.
LOS NÚMEROS NO DAN

Chacón recuerda que en 2011 acudió con su primera cosecha al centro de acopio de San José de Barlovento, con 22 kilos de cacao. “Me los pagaron a 15 bolívares, por los que recibí 330 bolívares, suma que no me permitía progresar, ni siquiera sembrando muchos más árboles”. Chacón le dio la vuelta a la situación y comenzó a vender bolitas de licor de cacao y más adelante incursionó en el negocio del suministro de materia prima en pequeñas cantidades para el artesano chocolatero y también de conocimientos para la elaboración del chocolate y sus rellenos.

“Por culpa de la inseguridad muchos productores han abandonado sus fincas o descuidado su mantenimiento”.

En 2011, el Gobierno nacional estableció a través del decreto 8.157 que el cacao es un pilar fundamental de la seguridad y soberanía agroalimentaria, así como el chocolate, sus productos y subproductos. Con dicha decisión se le otorgó apoyo a los agricultores, artesanos, chocolateros, productores, industriales y exportadores. Se conformó además la Mesa Técnica Nacional del Cacao, aunque el resultado no debe asombrar a nadie: aquel decreto se volvió al poco tiempo sal y agua.

Al año siguiente, se publicó en Gaceta Oficial el control del precio del rubro: a 25 bolívares el cacao fino de primera (F1) y en 20 bolívares el fino de segunda (F2). Aquella decisión tuvo una vida efímera y como todo control, ni controló ni terminó beneficiando a nadie.

“Dicha gaceta no duró ni medio día en su aplicación. Para ese tiempo, había compradores que pagaban mejores precios y existían menos problemas para exportar. Luego comenzaron a colocar restricciones a los exportadores con muchos años de experiencia en el país para comercializar los granos al mercado internacional. Un 70% de los dólares para el exportador y un 30% para el Banco Central de Venezuela (BCV), que lo pagaba controlado, pero cuando empezó a dispararse la moneda norteamericana no declaraban los dólares al BCV y comenzaron a endurecerse las trabas”, explicó el economista Julio Hernández, un exfuncionario del Ministerio de Agricultura.

Y en contraste con el decreto 8.157, el cacao fue sacado de la cartera agrícola en abril de 2017, según la Gaceta Oficial número 41.137. “Es una locura. No le veo justificación. Lo que pasa es que el cacao no es un rubro especialmente financiado por el sistema bancario nacional porque los productores lo que hacen básicamente es limpiar y aplicar poda. Sin embargo, es necesario también fertilizar, sembrar árboles de sombra y emplear los controles fitosanitarios; todo un trabajo integral que requiere recursos económicos. La medida lo que hace entonces es estimular el concepto de conuco y no el de la hacienda destinada al cultivo para el desarrollo”, apuntó Germán Briceño, presidente del Instituto de Políticas Agrícolas de Fedeagro (Ipas).
La cartera agrícola es un tipo de financiamiento para que los bancos públicos y privados otorguen recursos para el desarrollo de actividades productivas en sectores prioritarios para la población.

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